•Llamadas clandestinas a altas horas de la madrugada•

"Lola... ¿estás ahí?"



Me dices que me llamas por la noche. Y el teléfono suena. Llamar, cortar. Volver a llamar. Volver a cortar. Llamar para hablar al fin. Mis dedos se apresuran para acallar su sonido, para evitar despertar de su sueño a los que sueñan. La noche estival, casi de otoño, enmudece para oírnos hablar.

Apenas un murmullo que se escapa de las bocas resquebraja un endeble cristal, el silencio, que baña la quietud de mi casa en penumbras. De a ratos un carguero insomne atraviesa como una flecha la oscuridad de la noche suburbana e interrumpe con insolencia la caravana de palabras. En otros, mi carcajada devenida a risa (sofocada bajo las mantas a pesar del calor) resuena con estridencia metálica. La tuya en cambio, a veces me resulta a llanto.

Las palabras se apresuran, se adelantan y se escapan de nosotros a toda velocidad e insistencia, del mismo modo en que caen los granos en un reloj de arena. Las palabras hablan de Ella y de El, con tanta simpleza como si ellos fueran la misma cosa. Las palabras cuentan historias. Historias que ya fueron e historias que nunca serán.

Tus palabras me adormitan de a ratos. La noche se venga de mi por ser interrumpida con los sonidos de mi risa y de a ratos, me provoca un bostezo. Pero aun no tengo intenciones de dormirme. Todavía me falta escuchar otra de las tantas similitudes que tenemos. Todavía me falta decirte algo que te deje sin respuesta. No importa que la conversación termine abruptamente sin siquiera decirnos adiós, buenas noches, que duermas bien, que sueñes con Ella…

Las luces lejanas que delataran nuestro encuentro apenas se esfuman mientras entrecierro los ojos. Y tu voz, que de cuando en cuando carraspea por el gran esfuerzo que provoca hablar en susurros, me pregunta cuando me quedo en silencio: Lola, ¿estas ahí?... Si, contesto mientras abro los ojos, con esa extraña sensación de haber estado eternamente aquí, de este lado del teléfono.

L.A

2 voces se mezclaron con mi voz:

Onalem! dijo...

Lola, y si escribís un cuento. Y si escribis un libro?

Máximo Ballester dijo...

Las palabras hacen tanto y vos de este lado del teléfono con tus antenas que parecen no dormir nunca, con tus palabras susurradas nos contás una bella historia.

Un abrazo y buen fin de semana para vos.

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